¿Realmente quieres separarte o solo escapar?


Hay muchas personas que acuden a consulta diciendo que tienen problemas con su pareja, que la situación es insostenible y que vienen porque no saben si deben separarse o no. Un gran porcentaje de estas personas cuando las preguntas si se han sentado con su pareja hablar detenidamente de todos los problemas que tienen y llegar alguna solución te contestan ¡claro que si!, muchas veces, durante muchos años, pero cuando indagas te das cuenta de que todas las conversaciones que han tenido han sido destructivas, con reproches, sin posibilidad de acuerdos... Por lo tanto no, no han hablado de la forma correcta.





Para intentar salvar un matrimonio es muy importante que haya conversaciones constructivas, de calidad y centradas en las soluciones no en los problemas. Un gran porcentaje de las parejas que acuden a terapia nunca han tenido este tipo de conversaciones serias y profundas. Se han dedicado a dejarse llevar y cuando estas conversaciones livianas no son suficientes para resolver los problemas que tienen deciden que el divorcio es la mejor solución, pero no se plantean que hay otras vías como por ejemplo una comunicación más eficaz o un acercamiento de nuevo.


Si estás pensando en divorciarte o crees que podría ser la mejor opción te dejo una serie de puntos para que reflexiones antes de dar ese gran paso (y más si tienes hijos) merece la pena intentarlo.


1. ¿Realmente te quieres separar o estás huyendo?


Contesta esta pregunta sinceramente nadie te está viendo, ¿o de verdad crees que no merece la pena luchar ni un poquito por esa relación? tan solo con que quisieras salvar un 10% habría algo a lo que agarrarse para poder hacerlo.


Piensa en tu pareja, piensa en sus cosas positivas porque las tiene, sino no te habrías enamorado de ella. Si encuentras esas cosas positivas tienes una base sobre la que poder reconstruir la relación.


Normalmente las parejas que llegan a terapia llevan años y años viendo los defectos y las debilidades de su pareja, centrándose solo en las emociones tóxicas qué se producen mutuamente. Cuándo entramos en el círculo vicioso de los defectos es imposible poder ver más allá de ellos. Hay veces que en consulta me dicen "es que yo no veo nada bueno en mi mujer", "es que ya no queda nada que merezca la pena en mi marido", yo lo que veo desde fuera que tienen un velo que no les deja ver la realidad se censuran las cosas buenas y favorecen las malas porque llevan años dentro del círculo tóxico.

Técnica para romper el Círculo Tóxico


Para comenzar a romper los lazos tan grandes y rígidos de este círculo que habéis formado, vamos a realizar un autorregistro: observar y apuntar qué hace, qué dice nuestra pareja y vamos a detectar todas aquellas cosas positivas, vamos a volver a sincronizarnos con esa parte de la pareja que nos atrajo en su día, porque una persona no ha podido cambiar "tanto" (como se suele afirmar en terapia) todo aquello que te enamoró está ahí pero ya no lo ves porque tienes el velo: vuelve a hacerlo consciente. Usa una libreta, el blog de notas del móvil.... y durante una o dos semanas enteras apunta todas aquellas cosas buenas de tu pareja solo las buenas si no las ves es que no estás haciéndolo bien: pon más empeño porque tienes que encontrarlas. No dejes que sea tu rabia la que te dirija, ni tu cabreo con la situación la que te siga velando la realidad. Intenta ser una persona objetiva y valorar a tu pareja desde la objetividad así es como debes realizar el listado te guste o no.



Intenta ser una persona objetiva y valorar a tu pareja desde la objetividad


Muchas personas en terapia traen un listado de dos o tres cosas buenas, generalmente bastante mediocres y cuando terminamos de hablar se dan cuenta de que es su propio ego que no les deja dar su brazo a torcer. Cuando les surge una vocecilla que les dice "ojo cuidado a lo mejor te estás confundiendo y no es tan mala/o como piensas". Deja el ego (el orgullo) a un lado porque seguir tu ego no suele traer nada bueno. Si decides terminar con la relación tiene que ser tu parte racional la que asi lo decida, no tú ego o tus emociones tóxicas como el miedo, la ira, la tristeza, la ansiedad...



2 ¿Estás seguro/a de que no es una mala racha?


Cuando hago esta pregunta me suelen contestar ¡sí claro una racha que dura 5 años...! pues si, pueden ser de semanas, de meses, de años... 5, 10, 15, 20 años porque si nunca se han hablado las cosas ni se ha intentado solucionar el problema la crisis puede durar tanto tiempo como nosotros queramos. Las crisis son momentos muy buenos para que recapacitemos personalmente qué es lo que queremos, que es lo que queremos conseguir en la vida, con nuestra pareja, cómo somos, cómo hemos cambiado... Las crisis son oportunidades para crecer. Todas las parejas deben salir de una crisis fortalecidas, pero para poder salir de la crisis hay que hablar, hay que sentarse y discutir y eso muy pocas parejas lo hacen y continúan con ese crisis eterna.


Las crisis son oportunidades para crecer personalmente y como pareja.

Técnica de las Crisis Abiertas


Aquí podemos hacer otro listado y en este caso iremos escribiendo todos aquellos problemas que crees que están influyendo a día de hoy en que la relación esté tan deteriorada y todos los problemas que crees que han ido condicionando este camino hasta el día de hoy. Las parejas no se distancian sino que van surgiendo problemas que no se están solucionando o no se solucionan de una manera favorable. Piensa en tu relación de pareja como en una línea temporal y marca en esa línea los hitos en los cuales crees que habido un cambio a peor y los momentos donde ha habido cambios favorables




3. ¿Has pensado en los conflictos como oportunidades de crecimiento?


En todas las parejas surgen conflictos, el ideal romántico de qué si estás con la pareja adecuada no surgirán los desacuerdos es utópico. En una relación van surgiendo problemas a lo largo de los años, problemas personales de cada uno y problemas internos de la relación, el problema es como gestionamos esos conflictos.


Todas las parejas que acuden a terapia tienen una cosa en común: la incapacidad de llegar a acuerdos en los conflictos de una forma pacífica y favorable para ambas partes. Se dedican a echar las culpas a la otra persona y no reconocer las propias.


Si te dedicas a echarle la culpa de todo es imposible llegar a un entendimiento porque la reacción principal de tu pareja es ponerse a la defensiva y en esta actitud nunca se llegará a un acuerdo. Está actitud de echarse las culpas mutuamente y de echar en cara acontecimientos pasados de una forma violenta funciona como una bola de nieve en la que cada vez se irán incluyendo más reproches, las culpas, más negatividad, más estrés y esa bola de nieve llega a ser tan grande que es inabarcable.


Técnica del reconocimiento de la Responsabilidad


En este tercer ejercicio te propongo que escribas todo aquello qué es culpa tuya, olvida a tu pareja, olvida lo que ella ha hecho o ha dicho solo escribe lo que tú has hecho mal, como tú has reaccionado ante comentarios de tu pareja, cómo te has comportado que a tu pareja le haya podido doler. Haz una cura de humildad en todos los problemas de pareja las culpas son de los dos, ¡siempre! por lo tanto mira en tus situaciones conflictivas cuál es tu parte de responsabilidad. Aquí de nuevo deja el ego a un lado porque te recuerdo que en todas y cada una de las conversaciones que tienes con tu pareja o de las No conversaciones una parte es tu responsabilidad (el 50%)


4. ¿Estás aplicando la economía de caricias?


Economía de caricias se entiende aquellas pequeñas venganzas diarias qué poco a poco van creando una situación insostenible. Esto puede comenzar de una manera muy simple, pongamos un ejemplo: hoy tu pareja no te ha dado un beso de buenos días por lo tanto tú no le escribes el mensaje de la mañana. Como tú no le has escrito ella no te llama después. Como ella no te llama después tú cuándo llegas a casa no le das un beso. Como no le has dado un beso ella se muestra fría y distante y como ella se muestra fría y distante tú te vas a la cama sin decir buenas noches... y así de la forma más tonta, día a día, van desapareciendo las caricias, los besos, los abrazos, los mensajes, las llamadas, etcétera. Todo aquello qué es tan importante para sentirnos unidos. Son pequeñas acciones que acumuladas durante el día a día terminan formando una dinámica de que al final cada uno va por su lado sin mostrarse el más mínimo cariño y cuando pasa un tiempo no sabes ni cómo habéis llegado a ese extremo. Eso sí, tampoco quieres dar tú el primer paso para volver a arreglarlo porque estás esperando que sea la otra persona la que lo de y la otra persona, está esperando que seas tú quien lo haga ¿te das cuenta de lo absurdo de la situación?


Técnica de las Caricias


Esta técnica te puede costar bastante porque seguramente hace mucho tiempo que no lo practicáis. De echo, en un primer momento, puede aparecer miedo al rechazo o incluso puede aparecer un rechazo real por parte de nuestra pareja, pero eso no te debe frenar. También puede ser que te sientas incómodo/a al hacerlo ya que has perdido la costumbre y todavía tienes en tu interior el rencor hacía tu pareja.


En terapia de pareja siempre hablamos de la importancia del contacto físico para mantenernos unidos a nuestra pareja en todos los planos. La piel en una relación es primordial, a veces une más un abrazo qué una disculpa. Es tan sencillo como que uno de los dos de el primer paso y ya que eres tú el que lo está leyendo te invito ha que lo hagas. No tienes nada que perder y mucho que ganar.


Cuando llegues a casa dale un beso a tu pareja en los labios, cuando te vayas a dormir dale un beso de buenas noches, cuando os despertéis dale un beso y los buenos días, manda algún mensaje romántico, cuando llegues a casa (o llegue tu pareja) pregúntale qué tal el día, dale un abrazo... Al principio te costará hacer todo esto porque la situación es muy negativa y tienes dentro de un montón de emociones tóxicas qué hacen que al principio no disfrutes de esto y también puede pasar que en algún momento tu pareja reaccione de una forma defensiva, no le des mayor importancia ya que ella también está sumida en un montón de emociones tóxicas que deben ir desapareciendo. Prueba está técnica y evalúa los resultados piensa si has conseguido un acercamiento: por muy mínimo que sea ya es todo un logro.



6. ¿Te has planteado que con otra relación los problemas podrían ser los mismos?


Muchas personas dicen, lo dejo con mi pareja y ya encontraré a alguien que sea mejor para mi. Teniendo en cuenta que los problemas de una relación son cosas de dos y tú tienes el 50% de la parte del problema... Ese 50% (que es tu personalidad, tu forma de afrontar las cosas, la forma de afrontar los conflictos, de comunicarte con tu pareja, etcétera) lo vas a cargar como una mochila vayas donde vayas y ese 50% será con el qué comiences una nueva relación.

Hay muchas personas que llegan a terapia quejándose de que siempre encuentran el mismo tipo de problemas en todas sus relaciones y que con ninguna termina de encontrarse bien. Con todas se repiten los mismos conflictos. Si nunca has intentado arreglar los conflictos con tu pareja actual ese tema se va a reencarnar en tus siguientes parejas. Todas aquellas personas incapaces de afrontar los conflictos de una forma constructiva serán así con cualquier otra persona, por lo tanto, ¿que mejor manera de aprender a gestionar todos estos conflictos que con tu pareja actual?. Si una vez que hayáis afrontado los conflictos de una manera constructiva decidís que lo mejor es separarse, es una decisión completamente aceptable, siempre y cuando lo hayáis hablado.




7. Si tienes hijos ¿Has pensado cómo les afectará todo esto a ellos?


Sí que es verdad que los hijos lo que quieren es que sus padres estén bien y que sean felices, independientemente de que estén juntos o separados pero... ¿estás completamente seguro/a de que quieres separarte de tu pareja?. Hay muchas parejas que acuden a terapia que se han separado porque no han sabido afrontar sus conflictos o no han querido solucionar sus problemas y que al cabo de los meses se dan cuenta de que han cometido un error y deciden volver a intentarlo. Pero como no saben solucionar sus problemas, vuelven a surgir de nuevo. Y ahí tenemos en medio a los niños, en un ambiente super estresante en el que no ven a unas figuras paternas coherentes, por lo tanto... ¿qué quieres enseñar a tu hijo/a o a tus hijos/as? ¿que si hay un conflicto o un problema hay que tirar la toalla y huir? ¿o que hay que enfrentarse a los problemas e intentar buscar la solución?



8. ¿Por qué no pruebas a concentrarte en lo que si puedes cambiar?


Cuándo en terapia de pareja solicitas que la persona haga una lista de todas aquellas cosas que quiere cambiar el 80% de lo que escribe son cosas que quiere que cambie su pareja... no, esto no funciona así. El listado tiene que centrarse en ti qué es lo que tú puedes hacer para cambiar esta situación (recuerda tu 50% de responsabilidad). De tu 50% qué estás dispuesto/a a hacer, qué estás dispuesto/a a cambiar, qué es aquello que crees que puedes hacer para mejorar la situación que hay actualmente.


Hay muchas personas que llegan diciendo: es que me gustaría que mi pareja me diera más besos o que me diera más abrazos o que fuera más detallista conmigo etcétera... y estás obsesionado/a en que tiene que hacerlo, pero como nunca llega ese momento te irritas, te enfadas, generas estrés, tristeza...


Cuándo te dejes de centrar en las cosas que no puedes controlar y comiences a centrarte y a cambiar aquellas que están en tu mano, estarás de mejor humor y provocaras cambios en la relación. Sabes lo que es el efecto mariposa ¿verdad? qué un pequeño cambio puede generar otro cambio y ese cambio otro cambio pero alguien debe batir las alas ¿por qué no decides empezar tú a batirlas? ¿por qué no te tragas el orgullo (que no sirve para nada) e intentas probar a cambiar alguna de tus acciones?.


9. ¿Sabes que nadie tiene el poder de hacerte feliz o infeliz?


Cuando hago esta pregunta en terapia muchas veces se me quedan mirando sorprendidos porque ¿como no me va a hacer infeliz un comentario sarcástico de mi pareja? ¿o que no quiera hacer el amor conmigo? ¿o que no me de un abrazo o un beso...? quédate con esta afirmación: nadie puede hacerte feliz, nadie puede hacerte infeliz, nadie puede hacer que te enfades o que te pongas triste o te preocupes... nadie ajeno puede hacerlo: la única persona que es capaz de crear todos esos sentimientos en ti eres tú mismo. ¡Grábalo a fuego! lo que sientes y piensas ante una situación es tu responsabilidad, tu forma de interpretar lo que está pasando.


Sólo tú tienes el poder de hacerte feliz o infeliz.

¿Qué pasaría si tu pareja no te da un beso al llegar a casa y tú lo interpretases como otro desprecio más?, cómo que no te quiere... eso te genera tristeza o irá pero ¿qué es lo que te ha generado esa emoción? ¿el hecho de que no te hayan dado un beso o lo que tú has interpretado?.


Imagínate la misma situación en la que tu pareja llega a casa y no te da un beso y tú lo interpretas cómo que no se ha dado cuenta y le dices en tono jocoso: oyeeee ¿y mi beso? probablemente tu pareja diga: !Ay! perdona, y te lo dé. En este caso no has interpretado nada negativo sino que lo has achacado a un despiste. En este caso la emoción negativa no aparece y tú tienes el beso que quieres, ¡tan sencillo como eso!


Técnica de desmontar las interpretaciones


Aquí tienes que hacer un ejercicio de auto-observación en el cual ante una actitud de tu pareja que te haya sentado mal, tienes que escribir: qué es lo que has pensado, qué has interpretado, qué has sentido y cuál ha sido la consecuencia.


De esta forma te darás cuenta que ante todas y cada una de las acciones qué hace tu pareja y que a ti te sientan mal aparece una interpretación por tu parte generalmente negativa. Al igual que cuando hace algo que te sienta bien, que te hace feliz... no es el hecho en si, sino la interpretación que haces... a algunas personas les encanta que su pareja sea romántica y serían inmensamente felices si les mandasen un ramo de flores a la empresa y todo el mundo lo viera, mientras que otras lo interpretarían como que las han dejado en evidencia delante de toda la empresa y sentirían vergüenza y enfado hacia su pareja. ¿Te das cuenta? la acción es la misma pero dependiendo de como se interprete la situación genera felicidad o rechazo.


Ahora viene la segunda parte del ejercicio, la más interesante: tienes que analizar todas y cada una de esas interpretaciones negativas y buscar una posible interpretación positiva o con carga neutra que no genere una emoción negativa (como cuando antes hemos interpretado que no nos ha dado el beso porque se ha despistado).


Al quitar el componente negativo de la interpretación cambiarás también tus emociones.


Un divorcio o una separación, ya sea con hijos o sin hijos, es una de las decisiones más difíciles y dolorosas que se toman en la vida, por lo tanto hay que estar muy seguros de dar ese paso. El problema es que hay muchas parejas que nunca han solucionado sus conflictos, que nunca han practicado la escucha activa, la comunicación eficaz, el diálogo abierto, las técnicas de negociación aplicadas a conflictos de pareja... sino que han ido acumulando reproche sobre reproche, problema sobre problema, rencor, ira, miedo, tristeza, en una bola de nieve enorme que ya no saben cómo abarcar y es en este punto en el qué la mayoría de las parejas decide poner punto y final y abandonar esa bola de nieve antes que remangarse y empezar a hacerla más pequeña hasta hacerla desaparecer.


Si estás pensando en dejar a tu pareja espero que estas líneas te hayan hecho recapacitar y por lo menos darte cuenta de si has utilizado todas las armas posibles para arreglar la pareja o por el contrario aún queda mucho margen de mejora y lo único que pretendes es huir del problema.



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