Cómo ser más Asertivo

Actualizado: 19 de jul de 2018

Todo el mundo quiere tener más confianza cuando de expresar sus opiniones se trata, pero no todos saben cómo ser asertivos. La asertividad se sitúa entre una conducta pasiva y agresiva. Si eres pasivo a la hora de expresar tu opinión, puedes parecer sumiso. Y si eres agresivo con tu punto de vista, puedes parecer hostil. Menudo dilema, ¿verdad?

Si aprendes a ser asertivo, puedes expresarse sin caer en ninguna de las tendencias anteriores y tendrás más posibilidades de obtener lo que quieres en todos los ámbitos de tu vida. Existen diferentes pasos que te pueden ayudar para mejorar tu asertividad.

Comprende la Asertividad


La asertividad es una habilidad social en la que demuestras una confianza saludable para defender tus derechos y opiniones mientras respetas los derechos de los demás. Cuando eres asertivo, no eres ni pasivo ni agresivo, sino directo y honesto.

Las personas no somos asertivas o no sino que nos comportamos de manera asertiva o no. Hay una sutil diferencia que lo marca todo. Si decimos que la persona es asertiva damos por sentado que es un rasgo de su personalidad inamovible y que se comporta así en cada una de las situaciones de su vida. Mientras que si decimos que la persona se comporta de manera asertiva entendemos que es una habilidad social y por lo tanto modificable a lo largo del tiempo. Las Habilidades Sociales se pueden entrenar.

Si entrenas la asertividad estará en tu mano elegir en cada momento de tu vida si te quieres comportar de manera asertiva, agresiva o pasiva (inhibida). Tienes que tener a mano todas las variantes posibles para poder elegir ya que si solo sabes comunicarte de una forma no tendrás opción.


Vamos a poner un ejemplo de esto: imagínate que estás esperando tu turno en la carnicería y cuando te va a tocar llega una señora y se cuela. Ante esto tienes tres opciones de respuesta:

1. Respuesta pasiva: no te interesa o no te apetece discutir ni decir nada y te callas, esperas que atiendan a la señora. También puede pasar que no te atrevas a decir nada.


2. Respuesta agresiva: empiezas a decirle a la señora de una forma hostil que tu estabas ahí, que es una maleducada, que si está ciega o todos los improperios que te estés imaginando.


3. Respuesta Asertiva: “perdone señora pero creo que es mi turno, he pedido la vez al señor que se acaba de ir”


Probablemente la señora ante este último comentario se disculpe y reconozca su error. Has defendido tus derechos sin ser maleducado/a y has conseguido lo que querías que era ser atendido/a en tu turno.


Es verdad que la respuesta asertiva es la más difícil de aplicar en un principio porque necesita más recursos, como templar el enfado, o enfrentarse a una posible mala contestación de la señora pero es la que más bienestar produce. Eso sí, como requiere mayor esfuerzo a lo mejor hay días que estás más cansado/a o más irascible y no te apetece ser asertivo. Pues cada uno es libre de elegir su respuesta en cada momento.


La comunicación asertiva es la mejor pero no te sientas obligado a usarla constantemente, es una herramienta.

Comunicación asertiva


Cuando se trata de ser asertivo, el estilo comunicativo es crítico, y la clave es ser respetuoso con aquellos que intentas comunicarte. Presta atención a tu lenguaje corporal, así como a las palabras que dices, y asegúrate de ser congruente en el tono en el que hablas. Nunca esperes que las personas lean tu mente: si quieres algo, intenta conseguirlo, y si algo te molesta, habla. Mira con confianza cuando pidas algo y siempre a los ojos.


Comprende y acepta las diferencias


Asertividad no significa no crear ningún tipo de #conflicto con respecto a los puntos de vista de otras personas. Así, de la misma manera que expresas tu propia opinión, trata de comprender esos otros enfoques alternativos mediante la escucha activa.


Que no te molesten el resto de opiniones, una opinión diferente no necesariamente implica un discurrir equivocado. Intenta comprender el punto de vista de los demás.


Escucha respetuosamente y no interrumpas cuando están hablando. Habla sencilla (con palabras que la otra persona pueda entender) y directamente.

Cuando practicas la asertividad, es importante hablar manteniendo un diálogo que no implique acusaciones o hacer que la otra persona se sienta culpable. Habla con sinceridad, de forma simple, directa y concisa. Si quieres conseguir que la otra persona esté abierta a tus críticas habla siempre desde el “yo me siento” y no desde el “tú has” y si estás intentando dar una crítica no te olvides de pasarte por el artículo: Feedback Eficaz: el Arte de Saber Criticar.


Mantén la calma


La #empatía es fundamental para establecer una comunicación asertiva óptima, pero una excitación máxima ante las ideas de tu compañero o compañera de trabajo puede malinterpretarse como agresividad.


Aprende a mantenerte fresco y tranquilo cuando te expreses. Te hará sentir más seguro y permitirá que la otra persona se relaje. Recuerde respirar normalmente y ten cuidado con el lenguaje corporal y el contacto visual. No solo te da confianza, sino que también permite que la otra persona permanezca serena.


Establece límites


Mantén una escucha activa de aquel mensaje que se intenta emitir. Si creas límites, estos no te permitirán mantener un diálogo y si rompes esos límites tanto con la palabra como con el lenguaje corporal, puedes llegar a parecer inquieto, provocando un malestar con el interlocutor.


Podemos resumir los elementos del lenguaje corporal asertivo en:


Mirar a los ojos

Mantener una postura erguida y recta, no dejes caer los hombros (parecerá que no te interesa la conversación) ni una postura hacia delante o parecerás agresivo.


Apoya tu discurso con gestos con las manos. Que sean suaves y acordes a lo que estás diciendo.


Usa un tono de voz alto y claro. Si hablas bajito parecerá que no tienes confianza en ti mismo, si hablas muy alto parecerás agresivo.

Parece que son muchas cosas ¿verdad? Sobre todo si no estás acostumbrado a usarlas. Poco a poco. La asertividad es como cualquier otra habilidad; se necesita práctica y tiempo para hacerlo bien.


Sigue trabajando en cada una de estas técnicas y pronto te sentirás más seguro. ¡A por ello!


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El Derecho a Decir No. Walter Riso



Cada vez que agachamos la cabeza, nos sometemos o accedemos a peticiones irracionales, le damos un duro golpe a la autoestima: nos flagelamos. Y aunque salgamos bien librados por el momento, logrando disminuir la adrenalina y la incomodidad que genera la ansiedad, nos queda el sinsabor de la derrota. ¿Quién no se ha mirado alguna vez al espejo tratando de perdonarse la sumisión o no haber dicho lo que en verdad pensaba? ¿Quién no ha sentido, así sea de vez en cuando, la lucha interior entre la indignación por el agravio y el miedo a enfrentarlo? Aun así, en cada uno de nosotros hay un reducto de principios donde el yo se niega a rendir pleitesía y se rebela.


Tenemos la capacidad de indignarnos cuando alguien viola nuestros derechos o somos víctimas de la humillación, la explotación o el maltrato: podemos decir NO.


En el proceso de aprender a querernos a nosotros mismos, junto al #autoconcepto, la #autoimagen, la #autoestima y la #autoeficacia, que ya he mencionado en Aprendiendo a quererse a sí mismo, hay que abrirle campo a un nuevo auto: el #autorrespeto, la ética personal que separa lo negociable de lo no negociable, el punto de no retorno.


Detrás del ego que acapara, está el yo que vive y ama, pero también está el yo aporreado, el yo que exige respeto, el yo que no quiere doblegarse, el yo humano: el yo digno. Comienza a decir que NO y a ser más asertivo.





También Puedes Decir NO. Carmen Pastor y Juan Sevilla.


Un comportamiento es asertivo cuando expresamos lo que pensamos, sentimos o deseamos de una manera clara y directa, pero, al mismo tiempo, calmada y amable.


Actuar asertivamente no es ser brusco, cortante, hiriente, irónico o corrosivo. Sí sincero y transparente, sin dobles sentidos ni intenciones ocultas. Y por encima de todo, es ser honesto.

En esta obra se pone al día un tema clásico de la Psicología: la asertividad. Los autores, Carmen Pastor y Juan Sevillá, reconocidos psicólogos clínicos, abordan las manifestaciones más comunes como: aprender a decir «no», saber pedir ayuda, formular una crítica, etc., pero actualizan el concepto de asertividad y lo amplían a otras áreas como el perdón, la comunicación sexual, la relación padres-adolescentes o cómo ligar.

Esta es una guía útil, con un lenguaje sencillo y práctico, repleta de ejemplos de situaciones de la vida cotidiana en los que cualquier lector puede verse reflejado.







Voy a ser Asertiva. Olga Castanyer.


En el terreno personal y profesional, las mujeres nos enfrentamos a diario a situaciones en las que la falta de asertividad nos lleva a recurrir a formas de expresión excesivamente agresivas que anulan nuestro mensaje, o bien acabamos por callar ante el temor de provocar un conflicto.


Voy a ser asertiva es un manual práctico que expone las competencias básicas para desarrollar la autoestima y la asertividad femeninas.

¿Qué es necesario para que las mujeres (tú, yo, nosotras) nos sintamos completamente seguras, confiadas, capaces e independientes? Quizás nos han enseñado a comportarnos de manera sumisa o al contrario, hemos tenido que aprender a ser agresivas para abrirnos camino en la vida... Sea como sea, en cualquier momento podemos reaprender actitudes, pensamientos y conductas asertivas que nos lleven a sentirnos plenas.


Imagínate desarrollando todo este potencial. ¿De qué te serviría?, ¿serías la misma?, ¿qué cambiaría? Para ello necesitaremos conocernos a fondo, aprender a regular bien nuestras emociones, a querernos, a valorarnos, a ser capaces de motivarnos y de ser asertivas. En definitiva: #autoafirmarnos desde el respeto y la igualdad.


Porque una no nace más o menos asertiva. Se trata de pensamientos y conductas que se aprenden. Pero ¿cómo? Te proponemos iniciar un camino en el que, con la ayuda de las competencias de la inteligencia emocional, podrás conocerte mejor y gustarte de verdad al mismo tiempo que aceptas todo aquello que no te satisface, aprendes a diferenciarte de los demás y a comunicarte con los que te rodean desde tu independencia y respeto teniendo criterios claros y poder así, finalmente, actuar asertivamente.





Asertividad en el trabajo. Olga Castanyer



Con muchísima frecuencia nos cuesta encontrar el momento y la forma para decirle a un jefe o a un subordinado lo que pensamos o lo que esperamos de ellos. La falta de asertividad es la fuente principal de frustración en las empresas y el origen de graves problemas de comunicación.


Cuando nos enfrentamos a situaciones en las que resulta imprescindible manifestar nuestra posición, recurrimos a formas de expresión excesivamente agresivas que anulan nuestro mensaje, o bien acabamos por callar ante el temor de provocar un conflicto indeseado.


Asertividad en el trabajo expone cuál es el origen de estos problemas y plantea estrategias prácticas para superarlos, diferentes situaciones cotidianas en la mayoría de las empresas: las relaciones con los jefes, con los subordinados y con los compañeros. Con este libro comprenderemos mejor nuestros comportamientos, y conseguiremos manifestar nuestros puntos de vista y defender nuestros intereses sin necesidad de recurrir a la agresividad.





Aplicaciones de la Asertividad. Olga Castanyer


Aplicaciones de la Asertividad

¿Cómo quejarse en un restaurante si nos traen la comida pasada? ¿Cómo hacer frente a una descalificación en público? ¿Qué hacer si nos invade la ira y tememos descontrolarnos? ¿Cómo decir No a una petición desmesurada que nos hace un ser querido? La respuesta tiene una única palabra: asertividad.


La Asertividad es la capacidad de respetarnos y hacernos respetar, sin faltarte tampoco el respeto a la otra persona.

En este libro, eminentemente práctico, se muestran las estrategias asertivas más apropiadas para afrontar situaciones como las expuestas arriba.







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