¿Cómo ayuda el Día de Muertos a la Aceptación de la Pérdida de un Ser Querido?

Los días 1 y 2 de noviembre tiene lugar la tradicional celebración mexicana, #DíadeMuertos coincidiendo con los días de los Fieles Difuntos y de Todos los Santos. Esta festividad es mundialmente conocida por su belleza y colorido. Declarada Patrimonio Inmaterial de la Humanidad, es una de las festividades más bellas y llenas de significado del mundo. La cultura mexicana abraza la muerte con cercanía y naturalidad: las casas, calles, plazas y cementerios se pintan de flores naranjas y amarillas, el aire mueve las guirnaldas de papel cortado y se respira un aire de fiesta y de comida callejera, es un día que, recordando a los muertos, se celebra la vida.




Los mexicanos preparan altares con retratos de los difuntos decorados con flores cempasúchitl, calaveritas de azúcar, panes, de muertos, velas y otras ofrendas con el objetivo de honrar la memoria del ser querido. Se cree que el Día de Muertos, el alma del difunto visitará a su familia.


Esta tradición es muy interesante desde el punto de vista folclórico pero, además, puede ayudar al proceso de duelo.


El duelo ante la muerte de un ser querido es el proceso de aceptación emocional ante la pérdida.


Según Elizabeth Kübler- Ross existen 5 fases del duelo:

  1. Negación

  2. Ira

  3. Negociación

  4. Depresión

  5. Aceptación


No todas las personas atraviesan todas las fases para llegar a la aceptación ni tienen pasarlas en ese orden. Este proceso suele durar entre seis meses y un año cuando hablamos de la defunción de personas cercanas. Por lo tanto, el final del duelo, implica la aceptación.



La celebración del Día de Muertos es un ejercicio maravilloso de aceptación por las siguientes razones:


  • Nos permite acordarnos de nuestros seres queridos desde la alegría de haber compartido parte de nuestra vida con ellos.

  • Nos ayuda a recordar características de su físico, su personalidad y de sus gustos. Al hacer el altar tenemos la oportunidad de buscar su retrato, fijarnos en sus rasgos, buscar los objetos de su preferencia y acordarnos de las características de esa persona. Aunque los recordemos a diario, esta celebración nos ayuda a tomarnos un tiempo para recrearnos en esos recuerdos y disfrutar con cariño de su memoria.

  • Evita que bloqueemos los recuerdos dolorosos, inevitablemente, ese día tenemos más presentes a aquellos que ya no están y el enfrentarnos a este pensamiento lo que favorece que avancemos en la fase de negación.

  • Elimina el tabú y ayuda a niños y mayores a entender la muerte como parte de la vida. En la actualidad hay un fuerte tabú en torno a la muerte, sin embargo, el hecho de aceptar la muerte está muy relacionado con nuestra salud emocional.




Enfrentarse a la muerte puede ser muy duro pero es un proceso de crecimiento personal ya que el ajuste a nuestra nueva realidad implica el desarrollo de estrategias psicológicas que pasan a formar parte de nuestro repertorio emocional y nos ayudan a hacer frente a otras situaciones que se puedan presentar en nuestras vidas.



Las manifestaciones artísticas en torno a la muerte han estado presentes en todas las culturas a lo largo de la historia lo que muestra una necesidad intrínseca del ser humano de honrar la memoria de sus muertos. Es posible, que estas manifestaciones respondan a una necesidad psicológica y emocional que forma parte del proceso de aceptación de la pérdida. Este tipo de manifestaciones son cada vez menos frecuentes en la cultura occidental en la que intentamos minimizar la presencia de la muerte en nuestras vidas, por eso consideramos la celebración del Día de Muertos es una tradición que responde a una necesidad profunda y espiritual del ser humano, además de ser una de las fiestas más bellas del mundo, tanto por su colorido como por su significado.

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