3 Actividades para el desarrollo de la Inteligencia Emocional


La #inteligenciaemocional es la capacidad que tenemos para comprender y manejar nuestras propias emociones y las de otras personas.


La interpretación que hacemos de las situaciones juega un papel determinante en la emoción que suscitarán en nosotros tal como señalan especialistas en la psicología de la felicidad como #RafaelSantandreu o #MartinSeligman . Nuestra interpretación juega un papel mucho más importante en nuestras emociones que la situación en sí, por eso, hacer interpretaciones adaptativas es fundamental para sentirnos bien.




Lo primero que tenemos que aceptar es que nuestra percepción no es más que un punto de vista cargado de subjetividad y marcado por nuestras experiencias anteriores y nuestra visión del mundo. Es imposible que nos enfrentemos a una situación con una objetividad absoluta.


Por otra parte, estamos acostumbrados a hacer conjeturas y darnos explicaciones sobre el comportamiento de otras personas que no podemos saber con seguridad si son ciertas. Además, tenemos la mala costumbre de elegir la interpretación más dolorosa, la que peor nos hace sentir: si nos cruzamos con nuestra vecina que siempre es amable y hoy no nos devuelve el saludo, pensamos que está molesta por algo que hemos hecho. Existen muchas posibles explicaciones neutras para ese comportamiento (no nos ha oído, le duele la cabeza, está distraída, tiene un mal día, no nos ha reconocido de lejos...) sin embargo, tendemos a elegir la que más nos incomoda.


El 70% de la información en la relación con otras personas es información no verbal (gestos, tono de voz, postura...), por eso, el reconocimiento de emociones juega un papel muy importante en el ajuste psicosocial.


Además de trabajar nosotros en nuestras emociones y nuestras interpretaciones de la realidad, tenemos que enseñar a los más pequeños un enfoque más pragmático enfocado al bienestar emocional. Para ello os proponemos tres actividades con las que trabajaréis en familia habilidades relacionadas con #InteligenciaEmocional.


1) Charada de emociones


Es como el juego de las películas: consiste en buscar y recortar caras de revistas, periódicos o de hojas impresas y meterlas en una bolsa.


Un miembro de la familia mete la mano en la bolsa y saca una cara sin que los demás lo vean e intenta repetir la cara para que el resto adivinen de qué emoción se trata.


Después, enseña el recorte al resto y se debate sobre las interpretaciones del resto de los jugadores sobre esa cara.




2) ¿Qué pensarías? ¿Cómo te sentirías? ¿Qué harías/pensarías para sentirte mejor?


En las siguientes diapositivas os presentamos algunas situaciones para practicar con vuestros hijos sobre la flexibilidad en la interpretación de las situaciones y para explicarles como esa interpretación afecta a sus emociones.


La actividad consiste en ver con tu hijo las diapositivas y tratar de responder a estas preguntas.


¿Qué pensarías en esta situación?

¿Cómo te sentirías?

¿Qué podrías pensar o hacer para sentirte mejor?






3) ¿Qué le pasa al malo?


Con este juego podemos ayudar a nuestros hijos a ajustar sus interpretaciones para minimizar el impacto emocional que otras personas pueden tener en ellos.


Este fin de semana fui con mis hijos al teatro a ver Caperucita Roja. Esta obra estaba modificada y explicaba el comportamiento del lobo; resulta que "Cape" en el camino a casa de su abuelita se encuentra con "Lobiño", el hijo rapero del lobo, con quien hace muy buenas migas. En esto, Lobiño recibe una llamada de su padre "El Lobo Feroz" que le dice que se aleje de los humanos porque son peligrosos. Lobiño se va y Caperucita continua su camino y se encuentra con el Lobo Feroz. Éste, hace lo típico de ir a casa de su abuelita y ponerse su camisón, meterse en su cama y esperar a "Cape". Cuando llega Caperucita y le dice "que dientes más grandes tienes" el Lobo se abalanza sobre ella y llega el leñador. El leñador intenta dar un hachazo al lobo y Caperucita se interpone entre medias y le dice "No lo mates, solo quería comida para alimentar a su familia" y la abuela sana y salva sale del armario donde se habida quedado metida después de su forcejeo con el lobo y se ofrece a prepararles la cena si le ayudan a recoger su habitación que estaba patas arriba. Resulta que el Lobo no era malo, solo tenía hambre. Mi hijo que tiene una relación amor-miedo con el Lobo dejó de tener miedo, porque cambió su interpretación. El lobo no es malo, solo tiene hambre y ahora cuando juega al lobo (juego bastante habitual) le prepara una hamburguesa con el food truck de barriguitas, así se cura en salud.



Nuestros hijos se enfrentan con niños y personas que hacen "cosas malas" o cosas que nosotros les decimos que no hagan (pegar, insultar, gritar, decir palabrotas....) y si nuestros hijos piensan que esas personas son malas y les quieren hacer daño, sin duda sus emociones al respecto serán miedo, tristeza y enfado. Sin embargo, si les explicamos que ese niño de su clase no le tira del pelo para hacerle daño si no porque tiene parálisis cerebral y le llama la atención su pelo y no sabe demostrarlo de otra manera, sus emociones serán muy diferentes.



O si le explicamos que nadie les debe pegar y que si alguien lo hace deben decirle con fuerza "no me gusta que me pegues" pero que Miguelito pega porque se siente cansado porque pasa mucho tiempo fuera de casa y tiene que aprender a expresar como se siente de otra manera, nuestros hijos entenderán mejor a otras personas y les ayudaremos a ampliar su visión de la realidad.





Con el propósito de trabajar sobre las interpretaciones, ampliar la realidad de nuestros niños y huir del simplismo tradicional de "bueno y malo" os proponemos la actividad de explicar el comportamiento del malo:


¿Por qué crees que actúa así el Lobo Feroz? ¿Cómo crees que se siente?¿Qué puede hacer para sentirse mejor?

¿Por qué crees que actúa así Garfio?¿Cómo crees que se siente?¿Qué puede hacer para sentirse mejor?

¿Por qué crees que actúa así Elsa?¿Cómo crees que se siente? ¿Qué puede hacer para sentirse mejor?(este me gusta mucho porque es muy ambivalente) "Se porta mal" porque sus emociones están fuera de control pero no es un villano.

¿Por qué crees que actúa así Scar? ¿Cómo crees que se siente? ¿Qué puede hacer para sentirse mejor?

¿Por qué crees que actúa así La Bestia? ¿Cómo crees que se siente? ¿Qué puede hacer para sentirse mejor?

¿Por qué crees que actúa así Shir Khan? ¿Cómo crees que se siente? ¿Qué puede hacer para sentirse mejor?


Imagen obtenida de "desfile de villanos" Reporte Nivel Uno

Después de hacer esta actividad podéis tratar de explicar a vuestros hijos esa vez que se enfadó el abuelo o ese niño que pega porque se siente triste por la separación de sus padres o ese vecino que es antipático porque se siente solo.


No se trata de justificar a las personas que hacen mal las cosas si no de que nuestros hijos puedan explicarse el comportamiento de los demás al enseñarles a ver el panorama completo y a desarrollar la #empatía.


Esta actividad también ayuda a trasmitir #valores, les enseña a detectar la envidia, los celos, el egoísmo... y cómo sobreponerse a ellos para actuar de una manera más honorable y que les haga sentir mejor.


Si te preocupa que tenga habilidades para enfrentar estas situaciones le puedes enseñar a defenderse adecuadamente

Practica estos 4 pasos:

y practica estos 4 pasos:e, ensé, enséñale y practica estos 4 pasos:eco

1. Dí con firmeza ¡No me gusta que me pegues! (cara y voz serias. Gesto duro)

2. Bloquea los golpes con las manos si es necesario.

3. Si te sigue molestando, aléjate.

4. Si el niño te sigue, busca ayuda de un adulto.


Esta es una habilidad que se enseña por imitación, nosotros debemos hacer los pasos explicando al niño en qué se tiene que fijar para repetirlo. Cuando el niño lo haga céntrate en lo que hace bien, elogia y pide que repita lo que puede mejorar. Por ejemplo, "¡muy bien, esa cara que has puesto es muy seria! seguro que el otro niño entenderá que lo que ha hecho no te ha gustado, ahora vamos a repetirlo con una voz un poco más fuerte".


Para completar la habilidad "defenderse adecuadamente" sería recomendable entrenar la habilidad complementaria, que es pedir disculpas. Muchos problemas entre niños se dan porque uno de ellos comete un error y lastima a la otra persona (física, verbalmente...) y luego no sabe resolverlo.


Los padres tenemos cierta tendencia a pensar que son los otros niños los que pueden hacer algo a nuestros hijos y perdemos de vista que , a veces son los nuestros los que cometen un error.

Practicad pasos:

1. Mira a la otra persona a los ojos

2. Usa una voz amable y dí "lo siento" o "perdón"

3. Explica cómo te sientes ("No me ha gustado que me quitaras las pegatinas y me he enfadado")

4. Haz un compromiso ("ya no te voy a pegar más")


Las muestras de cariño, no hay que entrenarlas, pero es común que después de disculparse los niños sientan ganas de abrazarse. No debemos forzar a los niños a dar muestras de cariño, serán bienvenidas si son espontáneas. A veces el otro niño no está listo para recibir abrazos, podemos explicarle a nuestro hijo que aun está enfadado y debemos darle su tiempo.




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